
lunes 29 de agosto de 2011

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.
Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.
Por ahí un papelito
que solamente dice:
Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.
Y este fragmento:
La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas los besos
y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,
mi amor.
Tengo esta noche las manos negras, el corazón sudado
como después de luchar hasta el olvido con los ciempiés del humo.
Todo ha quedado allá, las botellas, el barco,
no sé si me querían, y si esperaban verme.
En el diario tirado sobre la cama dice encuentros diplomáticos,
una sangría exploratoria lo batió alegremente en cuatro sets.
Un bosque altísimo rodea esta casa en el centro de la ciudad,
yo sé, siento que un ciego está muriéndose en las cercanías.
Mi mujer sube y baja una pequeña escalera
como un capitán de navío que desconfía de las estrellas.
Hay una taza de leche, papeles, las once de la noche.
Afuera parece como si multitudes de caballos se acercaran
a la ventana que tengo a mi espalda.
(esto de los caballos me recuerda a cierto relato)
lunes 13 de abril de 2009
Roque Dalton
Lil Milagro Ramírez
El Partido
Si no vienes a dar el corazón, la vida,
no te molestes en entrar
porque en tu entrada comienza tu salida.
Si tú vienes a buscar un lecho, la ocasión mullida,
no te molestes en entrar
donde la flor mas bella es una herida
Este es un lugar propicio
tan solo para el sacrificio
Aquí tienes que ser:
el último en comer,
el último en tener,
el último en dormir,
y el primero en morir.
Alfonso Hernández
Jaime Suárez Quemain
Quiero de ti un testigo lúcido
Los líderes son marionetas de las circunstancias
cuando no están a la altura de su pueblo.
Te dirán que el mundo
se divide entre vivos y tontos.
Nada más falso, niño mío.
En el hombre solo hay dos alternativas:
es libre o no lo es.
Es tan sucio el que pone las cadenas
como el que las acepta como algo sin remedio.
jueves 5 de marzo de 2009
Eres tu quien no siente
Al tibio amparo del bullicio
de tu silencio me acerco.
Y no llegas…
Salgo a la calle abusarte,
me siento en la banca del parque
a la cual ya no llegan las palomas,
siempre hay un corazón que late
cautelosa mente,
bajo esta piel que palpita,
simplemente eres tu
quien no oye el murmullo,
ni siente las caricias de este amor .
Suscribirse a:
Entradas (Atom)