En las noches oscuras, cuando no se ve la luna en el cielo y las estrellas se esconden tras las nubes, en algunas ocasiones se puede ver una extraña criatura, que nunca nadie a podido, describir los pocos que han sobrevivido esta experiencia dicen que es un pequeño de no mas de medio metro con una cabeza enorme y con un cabello colocho, largo y sucio, parece que sus pies están al revés, y en la parte del pecho se le pueden ver unas chiches enormes.
Algunos dicen que es el sipitio, otros creen que es la siguana, y como no se sabe como llamar a este ser la voz popular lo llaman el sipinabo, cuentan los ancianos en los pueblos que era un pequeño que no pasaba de los nueve años, un niño malcriado, desobediente, que siempre le respondía mal a su mama y molestaba a los niños mas pequeños.
Todo esto lo fueron haciendo acreedor a un encuentro extraño, se dice que en una noche de primavera Camilo este pequeño malcriado, despertó en la madrugada la luna ya estaba en lo mas alto del cielo, el pequeño tenia unas ganas incontrolables de orinar para poder ir al baño tenia que atravesar el patio donde un viejo árbol de mangos, oscurecía el camino, tantas fueron sus ganas que se en camino al baño, cuando corría bajo la sombra del mango oyó una pequeña voz que decía su nombre. Aterrorizado se que do petrificado frente al tronco del árbol de pronto pudo ver una pequeña personilla que salía de entre las raíces torcidas del viejo mango, el pequeño no podía salir del asombro.
El pequeño duende le dijo que por todo lo mal que se portaba, era el preferido de los duendes de la noche, y le propuso que se uniera a ellos para poder hacer travesuras, por las noches y asustar a los pequeños bien portados, pero Camilo como pudo saco fuerzas y dio un puntapié ala pequeña personilla, de pronto no se pudo mover, y de las ramas y raíces salieron más duendes y uniéndose a una sola voz, lanzaron una maldición sobre el pequeño, maldición que lo condenaba a que poco apoco se fuera transformando en un ser abominable, con un cuerpo pequeño, una cabeza enorme, los pies al revés y unos pechos de mujer, condenándolo a una eternidad lejos de las personas normales viviendo de noche entre la maleza y la basura. Así como aparecieron igual desaparecieron, el pequeño perdió el conocimiento, a la mañana siguiente, lo encontraron dormido bajo el mango, el pequeño cuando despertó le contó el sueño a sus padres quienes le dijeron que camino dormido y tubo una pesadilla. Los días fueron pasando rápida mente y el primer día de luna llena, el pequeño comenzó a sentir dolores y vio como su cuerpo comenzaba a deformarse, y vio como se fue convirtiendo en un ser aborrecible le dio tanto miedo que huyo de su casa.
Desde esa noche de luna llena el pequeño quedo condenado a vivir ocultándose de las personas, todas las noches cundo no sale la luna y las estrellas se ocultan de los curiosos, cuando todo esta silencio, se puede oír el llanto, del pequeño que se la menta por su mal comportamiento, se oculta entre las hojas de los mangos o entre la basura que se acumula en los mercados, hoy debes en cuando, en las noches de luna llena visita a los pequeños que se portan mal, y les tira piedras y silba sus nombres para poder seducirlos y que como el se transformen en seres, de la noche y de este modo ya no seguir solo en la eternidad de la noche, oculto de los ojos del mundo viviendo, comiendo y la mentándose entre las hojas de los mangos y bajo de los promontorios de basura.
Esta es la loca y absurda historia del “sipinabo” El duendeencargado de recolectar las almas, de aquel los pequeños malcriados.